
«Injerto sin cicatriz» es una promesa de marketing que conviene matizar. La FUE moderna deja cicatrices diminutas, normalmente invisibles con pelo corto, pero «ninguna cicatriz» es técnicamente imposible.
FUT (técnica antigua, en tira): deja una cicatriz lineal de 15 a 25 cm en la zona donante. Visible en cuanto se rapa la nuca por debajo de 6 mm. Aún se practica en algunos países; hay que evitarla hoy. FUE (técnica moderna): cicatrices puntiformes de 0,7 a 0,9 mm, repartidas por la zona donante. Invisibles con pelo rapado a 3 mm o más.
Cicatrices ausentes a simple vista cuando el pelo ha vuelto a crecer. Micro-cicatrices solo visibles con el ojo muy pegado al cuero cabelludo, con luz perpendicular, sobre una zona totalmente rasurada.
Extracción homogénea (un buen cirujano extrae de forma dispersa, no concentrada). Tamaño del punch (más fino = menos visible). Número total extraído (mayor = más visible en donante rasurado). Calidad cicatricial individual (algunas pieles queloideas marcan más).
Elegir cirujano con experiencia que domine la extracción dispersa. Limitar el número de folículos extraídos al 50 % máximo de la zona donante. Evitar rapado al cero de la nuca durante los 3 primeros meses. Si aparecen micro-cicatrices: micropigmentación capilar (SMP) para camuflarlas, muy eficaz.
El Dr. Tosun trabaja con punches de 0,7 a 0,8 mm. Extracción siempre dispersa por toda la zona donante para evitar claros visibles. Límite de extracción fijado en 40-50 % de la densidad para preservar un aspecto natural en la nuca.